Publicado en Castellano y Literatura, el martes 06 de octubre de 2026

A 90 años del asesinato y desaparición de Federico García Lorca, el Colegio Nacional de Buenos Aires se tiñó de recuerdo y de homenaje: la palabra y la música se hicieron presentes para mantener viva la llama de este autor tan querido en el mundo y, en particular, en la Argentina. Bajo el nombre de Lorca en nuestro cuerpo, los días miércoles 1 y jueves 2 de julio de 2026, en la imponente Aula Magna, se realizaron dos jornadas enmarcadas en el proyecto de Poética 263, que vincula la música y la literatura, en el CNBA.

 

La música formó parte de la vida y de la obra de Lorca; la compuso, la ejecutó y él mismo también se rodeó de geniales artistas. La palabra fue un tesoro donde expresó y expandió su sentir, el de su comunidad y el de una visión cosmopolita. Las imágenes y metáforas lorquianas siguen aquí y nos reunieron.

 

Estudiantes y artistas, jóvenes y personas adultas interactuaron para demostrar que Lorca se lee, se mira, se escucha, se actúa, se baila. Lorca interpela y conmueve a personas de diversas generaciones. Lorca viaja desde su Granada natal y se resignifica en el presente de nuestra Argentina.

 

De esta convocatoria, participó para disfrutar y brindar su reconocimiento la Sra. Rectora del CNBA, Valeria Bergman; y docentes y no docentes, que se hicieron el tiempo para estar en este evento. En el CNBA, estudiantes de todos los años ofrecieron en este homenaje su lectura y su interpretación de este patrimonio intangible. Con sus cuerpos, sus voces, sus instrumentos se apropiaron de materiales sensibles y lo compartieron con la comunidad.

 

Juan Piedras Pfeiffer (5º 4ª) abrió valientemente las jornadas y leyó poemas de Romancero gitano.

 

Chiara De Rosa Faunes y Antonia Brenman Polimeni (4º 9ª) actuaron un fragmento de La casa de Bernarda Alba., convirtiéndose en las hermanas Adela y Martirio.

 

José Rinsky (5º 4ª) dio testimonio de años de estudio y formación profesional, y llevó al violín piezas del español Pablo de Sarasate.

 

Aylín Acuña (2º 15ª) seleccionó extractos de conferencias de Lorca sobre el sentido del teatro y del arte.

 

Asimismo, estudiantes de decenas de cursos eligieron sus frases favoritas. Así, aparecieron canastos de donde salían, acaso al azar o por obra del destino, pequeños papeles doblados a mano, con versos, oraciones iluminadoras, a modo de oráculo. Y otro grupo enorme, en complicidad con integrantes del grupo DANZAMOS (Alicia Grippi, María Silvia Thomas, Matilde Cuenca y Sandra Cafarelli) se ocupó de la delicada tarea de susurrar al oído del público (VER LINK APARTE)

 

Un numeroso grupo de artistas de nuestro país, dijeron sí a esta actividad en el CNBA y vinieron desinteresadamente, por el gusto de estar y por la convicción del valor del arte y la educación pública.

 

     

Ingrid Pellicori celebró regresar al CNBA, después de haber estudiado en sus claustros, ahora para leer fragmentos de Bodas de sangre y algunos Sonetos del amor oscuro.

 

     

Osqui Guzmán también eligió pasajes del Romancero gitano…y los leyó desde el mismísimo libro, el mismísimo ejemplar que lo acompaña desde su adolescencia y con el que estudió y creó espectáculos.

 

   

También vino el actor Mariano Mazzei, quien brindó un recorrido por la historia y el sentir de los meses en que Lorca vivió en Buenos Aires, con datos y fragmentos periodísticos.

 

   

Cecilia Hopkins, generosamente en doble función, trajo su arte hecho de teatro, danza y canto, para recrear la tragedia de Yerma, sintetizada en breves minutos, para goce y descubrimiento de tantísimas personas en el Aula Magna.

 

Del elenco de Bernarda (la de la casa), premiada versión de La casa de Bernarda Alba, nos visitaron para explicar el proceso creativo su directora y también actriz Eleonora Valdez, junto a dos intérpretes del elenco: María Pastur y Gabriela Biebel, otra ex alumna CNBA.

 

La actriz Laura Paredes, la misma que forma parte del grupo Piel de lava y de la película Belén, dio cuenta de su ductilidad y múltiples intereses. Así pues ofreció una presentación y lectura dramatizada de El público, obra teatral de Lorca, en su periodo surrealista, a partir de la cual Paredes escribió su propia obra: Lorca. El teatro bajo la arena.

 

   

 

La bailaora y actriz Marcela Suez hizo una recreación de “La casada infiel”, inquietante historia de amor extraída de Romancero gitano, y una coreografía sobre las “Sevillanas del siglo XVIII”, con Javier Escobar al piano.

 

Y de otro de los reconocidos espectáculos de la cartelera porteña y lorquiana, vinieron representantes de Las mujeres de Lorca: su director, Nacho Medina; su bailaora y cantaora Carmen Mesa; y su pianista Giuliana Sosa, con la asistente Iara Sarmiento.

 

   

 

Así fue que entre Carmen y Giuliana brindaron, entre otras composiciones, su versión de la canción infantil “El lagarto está llorando”.

 

   

Y como Lorca es unión y complicidad, entre Carmen Mesa y Marcela Suez surgió una espontánea improvisación. El palo de las sevillanas las convocó a un encuentro, fuera de programa, desbordante de festividad.

 

 

   

A su tiempo, llegó el Espacio Cultural Hispania, un exquisito conjunto de danzas españolas, dirigido por Graciela Ríos Saiz y Natalia Bonansea, donde participan Virginia Giambrone, María Yennaccaro, Eve Corradini, Marisa Conde, Emilce Pérez Zambón, Graciela Politano y Alejandro Arko.

 

En forma individual, la prestigiosa concertista de castañuelas Ríos Saiz ejecutó “Granada” de Isaac Albéniz, en dúo al piano con Javier Escobar, y cerró con el potente “El crimen fue en Granada”, donde Antonio Machado denuncia, con su dolorosa poesía, el fusilamiento de Federico.

 

   

Ana Schwarzberg, Ludmila Kozel y Nati Iñón fueron las voces, que siendo parte del CNBA, en roles de ex alumnas, docentes, integrantes del Coro y colaboradoras artísticas, esta vez llevaron su canto lírico hacia el territorio español, con canciones populares, como “Anda jaleo”, y “El paño moruno” de Manuel de Falla.

 

La selección, ejecución y dirección musical siguió la guía del maestro Javier Escobar.

 

Dejamos aquí testimonio de que Lorca en nuestro cuerpo nos unió mediante los hilos de la música y la palabra y nos permitió seguir construyendo comunidad en el CNBA. Dejamos en estas líneas y fotos la huella, la memoria de dos jornadas intensas, fuertes, profundas, que confirman que la obra, el pensamiento y el corazón de Lorca nos enlazan y cuidan.

 

Analía Melgar, Gustavo Kuryluk y Javier Escobar celebramos, con alegría, con algarabía, con vitalidad y agradecemos profundamente a todas las personas que apoyaron este evento: colegas, autoridades, personal del Colegio; invitados e invitadas; a la profesora Johanna Niborski, que cubrió las actividades realizando la mayoría de las fotografías que se ven aquí, y, en especial, a nuestras y nuestros estudiantes que, aprovecharon la ocasión y el estímulo y dotaron de cuerpo y voz a este merecido homenaje a Federico García Lorca.

 

Lorca vive.

Lorca vive en nuestros cuerpos.