Antígona: compartir el amor y el teatro
Publicado en Castellano y Literatura, el viernes 09 de octubre de 2026

Un numeroso grupo de terceros años asistió, como parte de los contenidos del programa de Castellano y Literatura III, a una función de Antígona, obra teatral del peruano José Watanabe, basada en la tragedia clásica de Sófocles.

La valiosa experiencia, realizada en septiembre de 2026, permitió el acercamiento de estudiantes del CNBA a una multipremiada puesta en escena que lleva dos décadas de funciones, bajo la dirección de Carlos Ianni y con el rol protagónico de Ana Yovino.

Por iniciativa y bajo la organización de la profesora Analía Melgar, la salida didáctica se realizó en la sede del prestigioso y emblemático CELCIT (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral), con el acompañamiento del profesor Pedro Ariztoy y las preceptoras Mariana Santillán y Guadalupe Torrijo.
Al final de la función, la actriz y el director de la obra se abrieron a una charla con el público del CNBA.

El rico diálogo intergeneracional permitió recuperar la vigencia del conflicto que plantea el personaje de Antígona y, también, las características y la necesidad vital del convivio teatral. De aquella jornada, quedan estas palabras, a modo de hermoso balance:
Ianni: “Siempre es un placer para nosotrxs recibir grupos de estudiantes. En los veinte años de vida que tiene Antígona, han sido numerosas las ocasiones en las que se nos ha dado este mano a mano. Suele ser una experiencia sumamente gratificante. Y esta visita de los y las jóvenes del Nacional Buenos Aires no fue la excepción. La atención con la que siguieron el espectáculo fue conmovedora. Y el diálogo posterior, sumamente enriquecedor, para nosotrxs y esperamos que también para ellxs. Una experiencia que atesoraremos”.
Yovino: “En la versión de Watanabe, el público es investido con un rol: el de tebanos. Cuando estrenamos Antígona, hace veinte años, estas alumnas y estos alumnos que fueron a la función no habían nacido. Ver sus caras emocionadas, atentas, sosteniendo la mirada, escuchando, por ejemplo, la confesión de Ismena fue una ceremonia. Estoy muy agradecida con la profe Analía Melgar y con cada une de elles por haberse acercado a ser parte de este ritual. “Yo he nacido para amar, no para compartir odios”, dice Antígona: que sus palabras sean faro”.